Jueves 3 de agosto 

Esto es vida. Tome una ducha y me acosté en mi cama con solo una toalla sobre mi cuerpo húmedo. Puse el ventilador para que el suave aire secara mi cuerpo.
Mi cabello estaba aprisionado en otra toalla sobre la almohada. 
Estoy escuchando a Luis Miguel.
Sólo una vela aromática alumbra mi cuarto. 
Tengo mi Kindle y estoy leyendo a Murakami. 

Esto es vida, una deliciosa parte de la vida. 
Si me muevo mi cuerpo queda desnudo, descubierto de la toalla que lo arropa. 

Cuando me veo así recuerdo lo recuerdo, lo puedo ver encima de mi, amándome, besándome, poseyéndome. Es algo que no quiero olvidar. 
Acostarme con él, 8 años mayor y probablemente casado me hace pensar en una frase que leí en 1Q84 de Murakami “sex with a married woman ten years his senior was stress free and fulfilling, because it couldn’t lead to anything.”
Y así las cosas con el morocho brasileño, no pueden conducir a nadar.
Estar desnudo es una buena y fresca sensación, aunque me molesta mi pancita. Es hora de vestirme y quizás dormir ya que últimamente me despierto muy tarde.

 Quizás la causa es que mi vida diaria me aburre o que estoy muy cansada de kick boxing y box.
En algún momento tendré otro amante y dejaré de recordarlo. 
Luis Miguel sigue cantando… “el día que me quieras” 

Otra vez hay un brasileño en mi vida

Es muy guapo, es alto tiene el cuerpo tonificado y una actitud que lo hace verse como un campeón.

La primera vez que lo vi fue cuando yo estaba en el laboratorio. El acababa de llegar y su jefe le estaba mostrando la oficina, yo le abrí la puerta y me di cuenta que era muy guapo, él llevaba puesto un saco, ese saco que lo hace ver tan atractivo.

Yo lo veía a veces en el comedor pero nunca pensé que él y yo tendríamos algo. 

Eduardo resultó ser roomie del brasileño, qué coincidencia. Creo, por eso, él sabía quién era yo. Porque un día Eduardo y él fueron a mi lugar a pedirme un vaso pero yo no tenía.

Otro día me lo encontré en la cafetería, pero como ya saben nunca sé qué decir, así que nuestra conversación fue Hola, qué tal, adiós.

Un poco después, me encontré un correo que él había mandado y por casualidad llegó hacia mí y decidí hablarle y lo hice. Escribí su nombre, abrí la ventana del chat y le dije Hola. Él me contestó Hola Dani. Yo estaba un poco nerviosa porque no sabía qué él iba a pensar de una chica loca y desconocida escribiéndole. Pero él fue muy amable, hablamos un poco todo, normal. Le comenté que yo estaba aprendiendo portugués.

Unos días después él me dijo Agrégame a WhatsApp y entonces ya dije okay a él le agradó, obviamente.

Entonces un viernes me preguntó ¿estás aquí o te fuiste a tu ciudad? y le conteste estoy aquí vamos a tomarnos algo y fuimos a un bar al que antes iba con mis amigos, que tiene un nombre en alemán.

La noche Fue increíble tomamos whisky con cerveza, platicamos mucho y yo creo al final de la noche yo le comenté algo como eres muy guapo y él me preguntó Entonces por qué no me besas Y pues lo besé muchas veces y después le pregunté qué vas a hacer mañana y me contestó depende de donde duerma hoy.

Entonces coma era obvio que él me estaba dando entrada y eso me pareció muy bien pero mi cuarto estaba hecho un desorden. Así que entre mi borrachera lo único que le dije fue Bueno mañana te invito a mi casa porque hoy es un desorden Y entonces nos fuimos a nuestra casa o sea cada quien la suya.

El sábado le dije Vamos a comer algo yo te invito fuimos a un restaurante de comida mexicana y creo que no nos gustó mucho el lugar, era diferente, era un poco pequeño y oscuro. Comimos estuvo regular, estuvo bien y después yo intenté pagar la cuenta a lo que él dijo “No me gusta esto, no me gusta que las chicas paguen”. Entonces, yo guardé mi cartera y nunca más la volví a sacar ja ja

Después fuimos a un bar curiosamente al mismo bar al que fui la primera vez con el primer brasileño pero ahora iba con otro brasileño que es totalmente diferente al primero. El primero era güero y este es un Morocho, la verdad es más guapo el Morocho pero el güero tiene una actitud increíble. Así que yo creo que todo es actitud.

Estábamos en el bar hasta que cerraron y era hora de irnos a mi casa por lo que dije Okay vamos a mi casa. Vinimos a mi casa. Tuvimos sexo, sexo sin protección y me acuerdo de él sentado en mi silla desnudo y yo pensando “No puedo creerlo”. Él se veía como un dios griego sentado en mi silla desnudo y bueno pasó lo que tenía que pasar, de hecho pasó lo que no tenía que pasar. Él terminó dentro de mí pero Okay existe la pastilla del día siguiente. Se fue a su casa, pidió un Uber, me puse unos shorts y lo acompañé a la puerta y él se fue

El domingo fui al gym y él me preguntó si quería ir al centro comercial, al que está al norte y yo claro que le dije sí, sí. Después me puse a pensar que porque tenía que hacer lo que él decía. Tal vez porque yo quería pasar tiempo con él sin importar Cómo. Pero bueno fuimos al centro comercial, comimos hamburguesas. Él me había comprado la pastilla del día siguiente pero yo también la había comprado. Supongo que fue “tierno” de su parte comprarla también. Caminamos, tomamos café en Starbucks y como no había mucho que hacer me dijo que viniéramos a mi casa para recoger su reloj. Vinimos a mi casa y volvimos a tener sexo otra vez sin protección Pero esta vez no terminó creo porque lo detuve para ponerse un condón pero ya después no pasó nada. La película estaba en la pantalla pero nadie la veía, después dieron las diez y se tenía que ir, es tarde me dijo y se fue.

Se me olvidó decir que la primera vez que salimos fue el viernes a la hora de la comida que fuimos a una cafetería alemana, entonces él se sorprendió “Sólo vamos tú y yo“ y le dije sí Y él me invitó y fue una comida muy linda.

Ese día el estaba hablando por teléfono, quizás con su mujer, decía algo como que estaba trabajando y por eso no pudo contestar, creo él me dijo algo de unas deudas, pero no recuerdo mucho.